Qué visitar en Alcalá del Júcar
Albacete
Entre barrancos de roca caliza y al abrigo del río Júcar, se esconde uno de los pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha: Alcalá del Júcar. Esta joya albaceteña es perfecta para una escapada de turismo rural, donde la naturaleza, la historia y las tradiciones se dan la mano. Su singular ubicación, sus casas excavadas en la montaña y su castillo coronando el paisaje lo convierten en un destino de postal que enamora a todos los que lo visitan.
Historia de Alcalá del Júcar: entre fortalezas y civilizaciones
El origen de Alcalá del Júcar se remonta a época islámica, como bien indica su nombre: Al-Qal’a, que significa “la fortaleza”. La construcción de su castillo, en lo alto de un risco, fue clave en la defensa del territorio durante la Reconquista. Más tarde, el pueblo pasaría a formar parte del marquesado de Villena y experimentaría un importante desarrollo durante la Edad Media y Moderna gracias a su situación estratégica y sus fértiles vegas.
Este núcleo histórico ha sabido conservar el trazado laberíntico de sus calles moriscas, adaptadas a la orografía del terreno, creando una imagen única que ha sido reconocida como Conjunto Histórico-Artístico desde 1982.
Qué ver en Alcalá del Júcar: rincones que parecen sacados de un cuento
El Castillo de Alcalá del Júcar
Ubicado en lo más alto del pueblo, este castillo almohade ofrece unas vistas espectaculares del cañón del Júcar. Aunque de origen árabe, fue reformado durante los siglos XIV y XV. Su torre del homenaje y murallas son el mejor punto para entender la historia del lugar.
Casas cueva
Una de las señas de identidad del pueblo. Muchas viviendas están excavadas directamente en la roca, aprovechando la ladera del barranco. Algunas se pueden visitar, como las Cuevas del Diablo o la Cueva de Masagó, que combinan historia, curiosidades y hasta bares con vistas al río.
Iglesia de San Andrés
Construida entre los siglos XVI y XVIII, destaca por su mezcla de estilos y por su imponente cúpula interior. Está ubicada en una plaza con gran encanto.
Puente romano
Aunque su origen exacto es medieval, se le conoce como “romano” por su aspecto. Cruza el Júcar y conecta la parte baja del pueblo con las callejuelas que suben al castillo. Un rincón perfecto para fotos al atardecer.
Paraje natural del cañón del Júcar
Rodeado de naturaleza, senderos y pozas de agua cristalina, es ideal para hacer rutas de senderismo, piragüismo o simplemente relajarse. Las hoces del Júcar ofrecen paisajes sorprendentes y muy diferentes al típico paisaje manchego.
Fiestas y tradiciones: un pueblo que vibra con sus raíces
Una de las fiestas más conocidas es la de San Lorenzo, en agosto, con espectaculares encierros por las empinadas calles del pueblo, declarados de Interés Turístico Regional. También son muy populares la Semana Santa, las fiestas patronales de San Andrés (30 de noviembre) y la Semana Cultural en verano, llena de actividades y conciertos.
Gastronomía local: sabores con tradición manchega
La cocina de Alcalá del Júcar es tan contundente como deliciosa. Entre sus platos típicos destacan:
- Gazpachos manchegos
- Atascaburras, ideal para los días fríos
- Morteruelo
- Cordero al horno
- Chorizos caseros y embutidos de la sierra
De postre, no te puedes perder los rollos de anís y los tradicionales suspiros. Entre los restaurantes recomendados están El Mirador, Mesón El Callejón y Casa El Moli, con vistas impresionantes y cocina casera.
Cómo llegar y consejos para el visitante
Alcalá del Júcar se encuentra a unos 60 km de Albacete capital. Se puede llegar en coche desde la A-31 (salida La Roda) o desde Valencia por la N-322.
Recomendaciones:
- Llevar calzado cómodo para caminar por sus empinadas calles.
- Mejor época para visitar: primavera y otoño, cuando el paisaje está más verde y el clima es agradable.
- Si quieres dormir en un lugar especial, hay alojamientos rurales en casas cueva y hoteles con encanto con vistas al río.
Conclusión: una escapada inolvidable en el corazón de Albacete
Alcalá del Júcar no es solo un pueblo bonito, es una experiencia completa: historia, naturaleza, buena comida y un entorno que sorprende a cada paso. Ideal para una escapada romántica, un viaje en familia o un fin de semana de desconexión rural.
Si buscas un lugar con encanto en Castilla-La Mancha, este rincón colgado del cañón te está esperando.